martes, octubre 09, 2007

Invitación

Apreciada familia, amigas y amigos:
Disculpen si invado un momento estas vías electrónicas, pero vale la pena. En nombre de la no apatía política les pido que lean hasta el final.

Como sabrán el próximo 28 de octubre se realizarán elecciones para gobernadores, alcaldes, concejales y ediles. Yo les escribo para compartir con ustedes mi apoyo a Carlos Vicente de Roux (Polo Democrático, número 2) al Concejo de Bogotá y ojalá conseguir el de ustedes. Ya muchos se preguntarán porqué les dirijo esta comunicación si sé que navegan por otras corrientes políticas, están en el extranjero y no pueden votar, o no son colombianos. A los primeros, les digo que se den la oportunidad de conocer la trayectoria y propuestas de Carlos Vicente. Créanme que valen la pena. A los segundos, confío en que si mi mensaje los toca, lo compartan con otros amigos que sí puedan participar en las elecciones. A los que no son colombianos, conozco su cariño por mi país y de igual manera, les solicito retransmitir este mensaje a sus amigos colombianos que puedan estar interesados.

Carlos Vicente de Roux posee una virtud que debería ser denominador común de toda nuestra clase dirigente política y que, de hecho, ni debería mencionarse porque debería darse por hecho: es un hombre honrado. Además de eso, fue juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y se ha desempeñado como asesor especial del equipo del Informe Nacional de Desarrollo Humano; ha sido consejero presidencial para los derechos humanos, profesor universitario e investigador en derechos humanos, paz y conflicto. En la actualidad, se desempeña como concejal de Bogotá, posición a la que aspira nuevamente.

El proyecto "Consejo, cómo vamos" (de la Fundación Corona, la Cámara de Comercio de Bogotá y la Casa Editorial El Tiempo) lo ha destacado en tres ocasiones como uno de los diez concejales mejor evaluados del Cabildo. En la última ocasión, ocupó el tercer puesto entre los 45 concejales de Bogotá.

Entre algunas de sus propuestas para el siguiente periodo están:
  • En educación, promover una mayor inversión en programas de elevación de la calidad de la educación pública, actualización profesional y promoción cultural de los maestros.
  • En salud, promover la ampliación de la cobertura del régimen subsidiado a la totalidad de la población que no pertenece al régimen contributivo.
  • En servicios, promover a fondo el reciclaje (incluyendo la separación en la fuente de los distintos tipos de residuos y el montaje de parques de reciclaje).
  • En desarrollo territorial, convertir en fuente de financiación de la inversión pública la permanente valorización de la riqueza inmobiliaria de la ciudad.
  • En movilidad, promover iniciativas políticas y sociales en pos de reformar el esquema tarifario adoptado por el Ministerio de Transporte para el transporte colectivo (buses y busetas), por el cual los usuarios están costeando, al pagar la tarifa, la operación de 12.000 buses que se necesitan y 7.000 que sobran.
En fin, Carlos Vicente tiene otras muchas propuestas, que pueden conocer en el sitio http://www.carlosvicentederoux.org

Para concluir, con este mensaje no les estoy solicitando su voto por Carlos Vicente de Roux. Les estoy solicitando algo más difícil: un voto a conciencia por Carlos Vicente de Roux. Un voto como deberían ser todos nuestros votos: basado en razones y no fruto de pasiones, odios o amores. Para ello, los invito a escucharlo en uno de los eventos que se realizarán para dar a conocer sus propuestas:

Evento 1
Fecha: octubre 11
Lugar: Asociación de Vivienda Popular (Av 39 No. 14-66)
Teléfono: +57 (1) 2872213.
Hora: 6:00 p.m.

Evento 2
Fecha: martes 16 de octubre.
Lugar: Bar Restaurante Punto G. (Calle 94 #11-46).
Informes: +57 (1) 314-6160 ó +57 301 237-8115.
Hora: 7:00 p.m.

Valor de la boleta: $20.000.

Espero realmente que vayan. Si al final deciden no apoyar a Carlos Vicente, les aseguro, que de todos modos sí saldrán con elementos de juicio para evaluar a otros candidatos.

Muchas gracias a todos ellos que lograron llegar hasta esta última línea del mensaje.

sábado, agosto 25, 2007

El camino del inca

Viajar. Viajar no es solo ir de un lugar a otro. Trasladarse. Movilizarse. Comprar un tiquete de avión, un pasaje en bus o en tren, arrancar en un carro o simplemente empezar a caminar. Viajar es retarse, es confrontarse, es cambiar, es permitir que el mundo entre por los sentidos sin posibilidad de controlar el torrente imágenes, olores, lenguajes, gestos y sabores que uno encuentra a su paso. El desplazamiento, por tanto, no es solo externo; es sobre todo interno. Se inicia una ruta al interior de uno miso, una búsqueda, un descubrimiento. Quisiera pensar que al final, siempre somos mejores.

El viaje empieza con la concepción misma de este. Con la idea de ir a un lugar. Con la atracción que ese sitio nos genera. Con la identificación que de alguna manera sentimos con él. Continúa con toda la investigación previa que hacemos: desde las cuestiones más prácticas como por ejemplo "cómo voy a llegar allá" hasta preguntas que podrían bien no contestarse nunca (ni siquiera proponerse) como "qué es ese lugar, cuál es su historia, qué representa hoy". Finalmente, el viaje. Y todo lo que implica en términos de esfuerzo físico y temple. Es confrontar las expectativas con los sitios reales. Y sobre todo, lo que jamás se va a encontrar en los libros o en internet: el contacto directo con las personas y las situaciones imprevistas.

Y así inicia mi siguiente viaje.

El camino del inca en realidad es los caminos del inca ya que se trata de una compleja red vial de 22.500 kilómetros que unía el sur de Colombia con el norte de Chile y Argentina, e integraba todo lo que era el imperio inca, un territorio de más de tres millones de kilómetros cuadrados. Sin embargo, lo que turísticamente se conoce como el camino del inca es un recorrido de cuatro días (45 kilómetros), desde Cusco a Machu Picchu. Y que pretendo hacer en enero próximo =)

jueves, mayo 31, 2007

Volver

Diego me ha pedido que le explique a algunos candidatos a edil qué es y cómo funcionan los blogs. Sea esta la oportunidad para retomar el mío. No ha sido falta de ánimo la que me ha llevado a este prolongado silencio. Es la cantidad de ruido la que me impide sentarme y expresarme. Son tantas las cosas que pasan en mi país y a la vez nada lo que ocurre, que de haber escrito, este blog estaría lleno del gigantesco desencanto que me produce lo que aquí pasa.

No es excusa, es verdad. Porque el testimonio es importante. Porque son importantes las visiones de cada persona. Quizá, así, de esta manera, se logre formar "la realidad", lo que objetivamente está pasando en este país.

El mundo no está mejor. Sin embargo, hay algunas islas (casi literalmente) que se alzan como ejemplos de que hay otras alternativas, otras formas de actuar, de vivir, de ser. Que estamos encerrados en una situación hace ya tanto tiempo, que nos es muy difícil vernos desde la barrera y tratar de hallar y ejecutar soluciones.

En fin, vuelvo, como Gardel como Inti Illimani. Vamos a ver qué pasa.

jueves, septiembre 21, 2006

Rápido

Mucho mucho trabajo. Pero chévere. Nuevas tareas, nuevos retos. La materialización circulará el próximo mes: AG40-07. Ojalá, todo bien. El gran sacrificado: el ejercicio. Ni modos. La próxima semana será. Bueno, también inglés y francés. ¿Qué más? Ah, sí. Nettoyage el fin de semana. Siempre me ha ayudado a organizar también la cabeza. Sirve. Sirve. Recordar. No olvidar. ¿Qué hago? ¿Por qué lo hago? ¿Por qué no lo hago? Bien. ¿Qué más? ¿Qué más? Berlín sigue en el corazón. Fassbinder. Franz Biberkopf. Mieze. Renació el amor de juventud. La presencia no defraudó la ilusión. ¿Qué más? Bueeeno... El fiscal general de la nación es una pelota. Hasta él lo reconoce. Pero qué se puede esperar de un abogado que para salir a su trabajo carga con la Biblia y no con la Constitución. ¿Qué más? Sin Darío Arizmendi y Gustavo Gómez Córdoba, Caracol sería una maravilla. Pero en fin, me quedo, por todos los demás, especialmente Judith Sarmiento y Diana Uribe. Es todo por ahora. La próxima semana será otro ritmo. Espero.

jueves, septiembre 14, 2006

The drug I need

I used to think that what wasn’t in internet, it didn’t exist. Well, every rule has an exception. Daughtry, again. I love this song. I really do. However, I haven’t found the lyrics in internet. Amazing. Incredible. So, I’m going to break this exception, in order to confirm the rule. The lyrics will be in internet. Here. Now.
Since English is not my first language, I haven’t fully understood the song. I did my best, though. So, if anybody can help me to improve this text, it will be really great. Quotation marks mean I didn’t understand the sentence or it doesn’t make sense to me.

The drug I need
I'm burning the letters you wrote to me
If I did I will not forget (?)
I'm saying goodbye in my own way
And turning that love into a hate
Sometimes it comes when let it go (?)
And wanting something you can’t ever hold (?)

Forgive me; I'm forgiving you (?)
But we both know that
You can't really truly hate something you never know

I hate the way you bring me down
I hate the things you said to me
I hate the way you make feel today
But you're the drug I need

I'm tired of trying
To put a smile on your face
You just keep on reaching
But some things never change

The sadness I feel with knowing you
The hardest it comes with the things you do
I guess I'm just a fool
All I have is my hate now
You want to take that too

I hate the way you bring me down
I hate the things you said to me
I hate the way you make feel today
But you're the drug I need

I'm dreaming of yesterday
When your smile was everywhere
And maybe I'm saving the best from me
For someone who really cares
Someone writing (?) some works today
To help me find my way
And maybe you never understand
But my hate is all I really have today

I hate the way you bring me down
I hate the things you said to me
I hate the way you make feel today
But you're the drug I need.

Chris, baby, I love you.

martes, septiembre 12, 2006

La Naúsea, mejor conocida como la malpa

Iba a escribir solo:
"Nada. He existido."
Pero, la verdad, es que también quería transcribir un fragmento -que finalmente no encontré y no sé imaginé que lo había leído- con el que me identifico en este momento: en hechos, no ha pasado nada; sin embargo, dentro de mí todo ha sido una vorágine de pensamientos, sensaciones y sentimientos que no se dejan contar. Ya escuché Natural Born Killers y Sepultura. Ahora llegué al silencio. Intento moverme solo lo estrictamente necesario, para ver si lo demás se aquieta también.

Me dio durísimo cuando leí "La Naúsea" y, sin embargo, creo que es con el espíritu de este momento que hubiera podido "disfrutarla"´más. Estoy intentando encontrarla en francés, pero no se deja.

Los acontecimientos de orden público de los últimos días han contribuido además a acentuar ese cansancio, ese deseo de decir -en palabras de Mafalda-: "Paren el mundo, me quiero bajar". Ni ganas de protestar hay ya. Diría que el involucramiento de miembros de la fuerza pública en los atentados ocurridos en Bogotá días antes de la segunda posesión de Uribe es ya demasiado. Y, sin embargo, también fue demasiado lo de Jamundí. Y es demasiado lo de las fosas comunes de las autodefensas y el perdón que se les está dando. Y los 3000 secuestrados sin acuerdo humanitario. Y fue en su momento demasiado el asesinato de tres candidatos a la presidencia. Y el Palacio de Justicia. Y la muerte de Gaitán. Y han sido demasiado tantas cosas, que, sin embargo, no han dejado mella para impedir que otras sigan sucediendo, que ya hasta el asombro está cansado.

Ahora ya no causa ninguna reacción que alguien como Darío Arizmendi pida a voz en cuello, sin consideración alguna del comportamiento periodístico, la pena de muerte para los militares de los atentados mencionados. ¡La pena de muerte, por favor! ¡Ya estamos a punto de querer legalizar la pena de muerte! ¡De que alguien que maneja opinión pública pida la pena de muerte! Eso solo me indica que ya hace mucho tiempo rebasamos los límites de la razón y la civilidad.

... no puedo evitar seguir recordando al huevo de la serpiente...

martes, septiembre 05, 2006

Destino o libre arbitrio

Creer en el destino, para una persona atea como yo, sería una contradicción. Como atea no creo en la existencia de fuerzas que determinen nuestra vida. Y sin embargo... SIN EMBARGO... ok, si acaso existe el destino, ESA fue una mala jugada.

Pérame tantito: me queda difícil mantenerme en una decisión si al cruzar una esquina me pones un obstáculo. No, así no funcionan las cosas. Así no se puede. O sí. O no. Pero estos tonos medioscuros ya me cansaron. Esos, solo en los flamencos me gustan. Necesito palabras, hechos. No más coincidencias. ¿Está claro? De lo contrario, punto aparte y san se acabó.

lunes, septiembre 04, 2006

Querida Ana


Cuando leí “El diario de Ana Frank” tendría yo la misma edad que ella cuando empezó a escribir: unos doce años. Por supuesto, este hecho originó cierta identificación con ella, a pesar de que, claro, nuestras circunstancias históricas eran totalmente diferentes.

Para ese momento, yo había intentado ya en una ocasión (o tal vez dos) llevar un diario: sin embargo me aburrió porque lo único que hacía, básicamente, era un recuento cronológico de mi día, así que pronto lo abandoné.

Leer el diario de Ana me aportó lo que podría o debería ser un diario: un lugar donde, si bien se podía contar el acontecer de un día, también se dejaban allí impresos los pensamientos.

Del diario de Ana - ahora soy conciente de eso, en ese entonces, no lo era- me gustaba (o me gusta) la intimidad que transmite: es como una voz salida del tiempo que me permitía meterme en el anexo donde vivían y espiar por unos segundos la cotidianidad de sus habitantes. Ana escribió su diario con la idea de que nadie más lo vería: eso le dio la libertad de escribir sin obstáculos, de ser totalmente sincera, de no intentar pretender. Su único “destinatario” era su amiga imaginaria Kitty.

A raíz del diario de Ana, yo empecé a escribir el mío. Y en mi caso, era a ella a quien le escribía. Sin ser esa la intención, ese diario lo llevé casi por el mismo tiempo que Ana tuvo el suyo. Después, dejé de llevarlo y este blog, hace tres años vino a remplazar ese único esfuerzo realmente serio. Hubo otros muchos intentos, casi muecas de diario, pero este blog, es lo único realmente comprometido que he hecho.

A raíz del viaje, llevé un cuaderno de notas donde, mientras las madrugadas, las llegadas tarde, el cansancio y los tiempos de baño me lo permitían, intenté escribir lo que cada una de las ciudades me transmitió. Ayer leí algunas cosas de las que escribí y me recordaron el diario de Ana porque, creo, logré allí justamente eso que me gusta del diario de ella: la capacidad de contar sin influencias, de narrar los hechos unidos a sus percepciones como si fueran uno. Por eso, hoy la recuerdo.

Querida Ana:
Después de muchos muchos años, volví a escribir. Al menos, a sentir que había escrito. Durante el viaje llevé un diario (igual hicieron mis padres). Procuré escribir sin prevenciones, incluso olvidando todo lo que sobre escribir he aprendido: todos los autores que he leído y que por muchos años me han inhibido de intentar si quiera decir “escribo”; olvidar lo que mi padre me ha enseñado o sobre lo que de redacción aprendí en la universidad; y, si es posible, incluso escribir sin detenerme dos veces a pensar en la gramática, en la sintaxis o hasta en la ortografía.

Por supuesto, el resultado es un texto casi amorfo, descuidado y carente de organización y, sin embargo, ayer al leer otra vez lo que escribí durante estos días, me sentí orgullosa de esas palabras, porque eran sinceras, respondían al momento y las dejé brotar como venían. Porque sentí lo que sentía al leerte: como si un túnel del tiempo me absorbiera y me llevara a ese momento de nuevo: pero no solo al lugar sino también a la sensación.

Quiero decirte, también, querida Ana que conocí la Alemania donde naciste y moriste. Bueno, en realidad fue solo Berlín. Y que aún respira en mí esa ciudad. Y la pienso y quisiera volver pronto.

Quisiera decirte que regresar ha sido difícil. Que estoy melancólica y por mi cabeza se suceden aleatoriamente todos los lugares conocidos y las situaciones vividas, y me entristece no encontrarme cada nuevo día con la expectativa de conocer algo diferente o adivinar tras una acción, un comportamiento o un pensamiento distinto a los míos o a los que ya conozco.

Que sé que estas sensaciones tan placenteras para mí, no tengo otra opción que “aplazarlas”. No, en realidad, no tengo otra opción que esperar y hacer todo lo posible para que se repitan.

Que me gustaría hablar de lo vivido como forma de recrearlo de nuevo y casi exorcizarlo: pero pocos son los oídos interesados y los ojos que quieren ver nacer en mis palabras la Alexanderplatz, el castillo de Kafka, la oscuridad del mar báltico a media noche o la estepa rusa. Tienen otros intereses y otras realidades.

En fin, Ana. Te escribo como hace muchísimo tiempo no lo hacía. Espero que estés bien, si estás. Te envío un abrazo en el tiempo, amiga.

T.

sábado, septiembre 02, 2006

Hábitos

Regresar me devolvió también a mis viejos cómodos hábitos: como mi jugo de naranja a media mañana, salir puntualmente a almorzar a las 12:00, tomar alguito a media tarde, revisar por encima el sitio de Lonely Planet, leer los titulares de El Tiempo, leer los mails de las listas de correo a las que pertenezco y uno recientemente adquirido: estar pendiente de los "whereabouts" de Chris Daughtry. Cómo dejar pasar esto:



Es demasiado para que esté contenido en un solo hombre: la voz, el cuerpo, la virilidad que exuda, los movimientos y la canción que me encanta. ¡Cómo hacer para conseguir una copia! Del video y de él, claro.

viernes, septiembre 01, 2006

No, sin pesar, regresamos

En realidad. Regresé. Mi madre estaba muy contenta de volver. Yo... este... Es bueno volver a un entorno conocido, donde el mapa está en la cabeza y no en un papel (aunque es divertido perderse en una ciudad y lograr ubicarse en ella y, finalmente así, conocerla más), donde uno entiende todo lo que otros hablan alrededor. Pero el regreso para mí aún me entristece. Claro, hay aquí personas y cosas que son raíces y punto de referencia: son polos a tierra importantes y necesarios. La familia, lo primero de todo. El sol y el cielo maravillosos que hicieron ayer jueves. La bienvenida de los amigos. La familia: mis hermanos, mis cuñadas, las tías y tíos y primos. Todos ellos que son un mundo abrazable y sostén.

Cada ciudad visitada me dejó una pátina en la piel que aún se escurre por ella y me trae flashes de imágenes: San Peterburgo con su majestuosa y palaciega Nevski Prospekt. Helsinki, pequeña, tranquila, ordenada, amable y un lugar aparentemente ideal para vivir (excepto, claro, por sus cuatro horas de luz día en invierno). Estocolmo, con su disparada y envidiada calidad de vida. Praga, ciudad-museo con su castillo dominante que se atascó en el conciente y subconciente de Kafka y de todos los que la visitamos. Berlín, la que más me tocó, la que de alguna manera duele, protagonista en carne viva de la mayor parte del siglo XX y que lucha en sus calles, en su vida diaria por sobreponerse o aceptar su pasado de "malo del paseo" y de perdedor humillado de la guerra; y París, la bella París, la fuera de concurso, la de los cafés bordeando cada calle y mirando a sus transeúntes, la que se tiene que disfrutar con los amigos.

En este momento, cuando amance sobre mi Bogotá, recuerdo a quienes nos acogieron en su tiempo y en sus hogares durante nuestro trayecto: Alex Look, que compartió su Estocolmo con nosotros; Mario Giacometto, que en un gesto de generosidad extrema se incomodó él mismo para prestarnos su apartamento y nos acompañó en nuestros recorridos asombrados de Berlín; a Carlos y Esmeralda, que hicieron de París y Versalles lugares aún más bonitos y placenteros; a Adolfo por sus notas musicales y la alegría de una ¡tertulia en París!; y last but not least Claudia, que fue nuestra compañera de metro y calles desconocidas -al menos, para nosotros la primera vez- y en esta ocasión nos roció con su alegría filósofa y sus apuntes chispeantes.

¡Cómo no querer seguir viajando!

lunes, agosto 21, 2006

En Praga hay una foto en cada lugar

Eso dijo mi madre ayer y es verdad. Tanto en El Castillo, como en Hradcany (la ciudad pequena), como en Josefov (el barrio judio), como en Stare Mesto (la Ciudad Vieja) o en Nove Mesto (la Ciudad Nueva), hay un dintel, una puerta, una calle, un edificio, una iglesia o una sala de conciertos para tomarle una foto. Y, sin embargo, la foto no le hara justicia.
 
Ayer fuimos a El Castillo de Praga (hay otro, el de Vysehrad), donde vivio y escribio Kafka en la casa 22, de la Calle del Oro. Una cosita de nada, azul, rodeada de otras casitas similares donde, nos contaron vivieron, en su epoca los alquimistas buscando la formula de la longevidad y la transformacion de los metales en oro. Las partes principales de El Castillo estan fuera del alcance de los turistas-langosta (como yo) y ahora son usadas como oficinas publicas (la entrada a las oficinas presidenciales es diminuta y no tiene un solo soldado en frente!).
 
Aparte de las decenas de comercios (la propia casa de Kafka es una tienda de souvenirs), donde venden de todo y cobran casi por todo, entramos a una exposicion de armaduras y vestidos de los siglos XVI a XVIII. Aunque apenas anunciada (y tambien con una entrada chiquitica), la exposicion lo lleva a uno a esa epoca. Es muy interesante ver todas esas armaduras, armas y vestidos en vivo y en directo. Todo eso sirvio para el concierto de la noche en el Rudolfino: Dvorak, Beethoven y Mozart.
 
Bueno, tiempo de irse. Mis padres acaban de bajar y vamos al Museo de Kafka, antes de partir hoy hacia Berlin.

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domingo, agosto 20, 2006

Praha

Desde el primer momento, Praga me hizo sentir como en casa: me previnieron sobre que podian robarme (ladrones finos o carteristas, que llaman), quien nos recogio en el aeropuerto me recordo a como manejamos en Bogota y las casas de cambio anuncian en cuanto venden euros y como de checo uno poco, pues piensa que se trata de en cuanto compran euros, y asi le terminan dando uno menos coronas de lo que uno piensa. Ademas, ayer, en el restaurante cerca a la plaza de la Ciudad Vieja, el pan que por lo general no lo cobran, lo cobraron y, por derecha, tambien incluyeron la propina que fue de mucho mas del 10 por ciento que usamos en Colombia.
 
Viniendo de paises tan organizados y honestos como Finalandia y Suecia, de plano, fue un choque y me impidio ver por unos momentos la gran belleza que en realidad posee esta ciudad: es en realidad muy bonita. Un museo al aire abierto donde casi cada casa, de las cuatro areas principales que forman el centro de la ciudad, es una obra maestra. Se nota que cuando sus duenos la construyeron, le metieron todo.
 
En San Petersburgo, la calle Nevski Prospekt es como una Praga concentrada y un poco mas uniforme arquitectonicamente. Aqui, en Praga, la belleza se ha esparcido por toda la ciudad y el tiempo dejo huella de los buenos tiempos en cada espacio. De los malos tiempos, no hay testimonio o al menos, no lo muestran a los turistas. El socialismo parece -al menos para quien fue nuestra guia de tour ayer- como un mal sueno, y esta medio vetado, aunque se ven camisetas alusivas a esa epoca. Seria interesante hablar con alguien que la haya vivido plenamente (nuestra guia tendria unos 30 anos) y preguntarle que opina.
 
A esto de viajar, por otra parte, me gustaria encontrarle su sistema: sus pautas generales y entender bien su funcionamiento. Por ejemplo, es una prueba de convivencia. El cansancio, la alteracion de los horarios de comidas, el clima (malo si muy frio, malo si muy caliente), el estres de los vuelos, o de tomar el tren, o el ferry, todo eso, ponen a prueba la convivencia y el buen animo. Hay que tener en cuenta eso, antes de reaccionar ante una situacion. Recordarlo, para moderarse en el comportamiento o para entender al de otro.
 
Estoy en la recepcion del hotel Best Western City Hotel Moran, donde el internet es gratis. Son las 9:40 am. Mi padre acaba de bajar y ya estamos listos para continuar recorriendo la ciudad: vamos a El Castillo (apenas vine aqui a entender el porque del titulo de la novela de Kafka) y otros lugares.
 
Hasta el proximo post.


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miércoles, agosto 16, 2006

Helsinki - Estocolmo

Voy en el ferry Gabriela, rumbo a Estocolmo. Van a ser las 12:00 en este momento y creo que es la primera vez mientras estuve en Helsinki que el tiempo paso tan rapido. Estando en H. -me recordo mucho a mi querida Melbourne- el tiempo pasaba suave y las cosas suceden facil. El orden es facil. La limpieza es facil y -sobre todo- la amabilidad es facil.
 
San Petersburgo es una ciudad linda, planeada y en conflicto. Bueno, que puedo decir de la ciudad, en realidad, cuando solo conoci el centro!
 
Estoy en el internet del ferry, que funciona bastante lento y temo perder estas palabras. Claro que ya bastante gracia es que funcione internet desde la mitad del mar Baltico. Ay... si los vikingos nos vieran!
 
Amo viajar.

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jueves, julio 27, 2006

Un GPS, por favor

Las relaciones de pareja para mí han sido lo que es la selva para un citadino: un laberinto. Me pierdo. Veo que algunas personas se pueden desenvolver con cierta mayor holgura en ellas. Yo, la verdad, nunca he sabido qué hacer o qué no hacer. Si acaso es posible decir, soy una minusválida emocional. Tal que solo me las he arreglado para sobrevivir. No me ha ido mal, pero ciertamente no me ha ido bien tampoco.

No sé qué hacer. Mientras mi razón me dice que me estoy armando una película, mi intuición me dice que hay algo. Por lo general, le hago más caso a mi razón. Como ya dije, soy una minusválida emocional y en casos como este, mi intuición nunca ha sido muy certera. Mi razón me dice: "te estás armando una película, mira los hechos. Si hubiera algo, ya te lo habría dicho o se hubiera manifestado de alguna manera". Mi intuición responde: "¿y que hay de las miradas y el coincidir en algunos lugares y el estar de acuerdo sobre algunas cosas, todo eso no vale? A lo cual mi razón contesta: "eye contact siempre hay mientras estés interactuando con alguien; sobre los encuentros, tú lo has dicho, son coincidencias simplemente, no significan nada: comparten espacios públicos en los cuales con seguridad coincides con otras personas, que nunca has notado; y el estar de acuerdo en algunos temas, bueno... el estar de acuerdo en cosas tampoco significa que sea condición para la atracción; igual coincides con tus amigos en algunas cosas y no por ello hay algo". Mi intuición insiste: "Tal vez no me ha dicho nada porque es muy tímido". Y la razón contesta: "Tal vez no te ha dicho nada, porque no tiene nada que decirte". Mi intuición -a la cual se aferra con cierta esperanza mon couer- baja la cabeza y dice: "Tal vez tengas razón". "Por supuesto que la tengo. ¡Soy la razón!" "¿Y qué hago entonces?." "Nada" -responde la razón- "continúa tu vida como hasta ahora, después de todo, somos un ser solitario".

Aún así, he pensando incluso en que sea yo quien hable. E inmediatamente me digo que ni de riesgos. Yo pertenezco a la vieja escuela, sea eso bueno o malo. Las chicas no hablan primero en estos casos. Son ellos.

Aunque todo este "ritual" de miradas, encuentros, mini charlas (imaginarios o reales) agrega cierto picante a mis días y es emocionante, por decir lo menos, también envuelve un grado de ansiedad que finalmente me está afectando. Me disgusta que estoy perdiendo la atención sobre lo que ocurre a mi alrededor cuando él está cerca y que dejo de pensar con claridad. Como si mi sentido de realidad tendiera a desaparecer. Me pongo nerviosa cerca de él. No sé qué decir. O cuando digo algo, por dentro pienso, ¡¡¡pero cómo fuiste a decir eso, tonta!!!

Bueno, al menos ya cada vez está más cerca el viaje, lo que, por supuesto me alejará de él y quizá, después de esos días fuera de su área de influencia, me pueda recuperar para mí. Sí, eso es lo que necesito: estar lejos de su presencia.

Aunque... por otro lado... simplemente quisiera que él se uniera a mis días y ya...

...

Pfffff...

miércoles, julio 26, 2006

Amo en una isla o siervo en un imperio

¿Qué es mejor? Quizá la isla no tenga recursos, su peso en la política mundial quizá sea mínimo y si viene un tsunami perfectamente puede desaparecer del mapa. Así que ser amo de tal isla, en realidad pueda no resultar muy benéfico. Por otra parte, como siervo en un imperio siempre habrá cierta seguridad en cuanto a casi todo tipo de recursos y respaldo en términos protección, alimentación, educación, incluso, entretenimiento. ¿Por qué, entonces, aún así creo que es mejor la isla? Por esos vagos conceptos de la autodeterminación y la dignidad. La capacidad de si vivo, vivo bajo mis propios términos. Si muero, igual.

Mientras Chávez (con todo lo bocón que me parece muchas veces) hace tremenda gira internacional para hacer alianzas de todo tipo (políticas, energéticas, militares, etc.) para favorecer su país, mientras PDVSA se crece y entra en todos los países de la región con proyectos de gasoductos, reacondicionamientos de refinerías y, básicamente, expandiendo su red de distribución de crudo pesado, NOSOTROS, NOSOTROS, pensamos vender el 20% de la joya de la corona: Ecopetrol. OK. Le ha ido mal. Los proyectos de exploración no están dando frutos. Muy probablemente en poco tiempo no habrá con qué abastecer el mercado interno (¡como si ser productor nos hubiera servido hasta ahora para algo en cuanto a precios!). Básicamente, podría pensarse que vender acciones de una empresa que pareciera no tener futuro, sería una buena idea. Sin embargo, no.

Esa es la diferencia entre la mentalidad de amo (así sea un amito) y la de siervo. Mientras Venezuela se está pensando como imperio (sí, quiere ser grande; sí, quiere dominar en la región; sí, quiere mandar la parada); nosotros, nuestros gobernantes colombianitos tienen mentalidad de siervos y ¡quieren vender parte de la empresa más rentable del Estado! y dicen que el sector solidario tendrá prioridad (¡qué alivio! ¡já!).

Todo ese orgullito tonto que tenemos los colombianos sobre TOOOODOS los recursos que tenemos, TOOOODA la gran variedad de climas, TOOOODA la diversidad biológica, TOOOOODO eso no sirve de nada si seguimos eligiendo los gobernantes de siempre: de mentalidad pequeñita, sumisos, corto placistas y preocupados por si Estados Unidos les da venia para hacer lo que hacen o no.

sábado, julio 22, 2006

Sobre pensar, escribir y vivir

No es buena idea escribir lo que uno piensa en los blogs. Sobre todo si se pretende ser honesto (con todo, con uno mismo, en especial: no mentirse, no engañarse, no hacerse trampas). Creo que son muy pocas las personas que piensan que todo está bien y que, por tanto, sus opiniones siempre son positivas. Y bueno, eso pretendí en una etapa de mi blog: ser totalmente honesta; radicalmente honesta. Sentía que el único respaldo posible a la escritura era la honestidad. De hecho, aún pienso que la honestidad es una parte importante, pero además de la honestidad, también entran otras condiciones que no pretendo detallar en este momento, porque aún no las tengo elaboradas.

En fin. Ese fue uno de mis objetivos al comenzar este blog hace ya tres años. Ser totalmente fiel a mis sentimientos, a mis pensamientos, a mis ideas, así estas no fueran “políticamente correctas”. Quería desnudar el alma: exponer las llagas que también tengo y asumir las consecuencias de exponerlas. Porque, finalmente al decir algo de otros, también se dice algo de uno. Y lo que se dice de uno es: sí siento envidia, sí me dejo dominar por la ira, sí creo que mi vida es mejor que la suya (otra cosa es que lo sea). Porque la crítica es eso: asumir una posición de superioridad y sentir que uno puede juzgar, y alabar o descalificar. En fin, no creo ser la única que lo haga. Pero, infantilmente (como el niño que durante la visita le dice a la anfitriona que está gorda) me lancé a no solo pensarlo, sino también expresarlo. Y bueno, soy una persona que cree firmemente en la necesidad y el poder de las reglas, de las normas, de la ley. Y socialmente hay una regla que regula los pensamientos: no se puede decir todo aquello que uno piensa... por muchas razones: porque puede uno herir a otros, porque puede atentar a la verdad (honestidad no significa veracidad y si hay otro valor que aprecio altamente es la “verdad”), porque acarrea problemas (a veces, por ser honesto sobre cosas absurdamente nimias), etc.

En fin, en esos primeros posts hay excesiva honestidad con mis ideas y sentimientos del momento: simplemente no los quería maquillar ni un poco: “bueno” o “malo” lo que pensara y sintiera, así lo expresé. Creo que tiene ese valor.

Creo que de un tiempo acá, mi blog, como yo, ha cambiado. Ese es otro valor de los blog: dejar registro del tiempo y, por tanto, permitir comparar. Creo que muchas de las cosas que me pasaron entonces causarían una reacción distinta ahora: tanto en pensamiento como en acción. Espero ser mejor ahora de la que era entonces. Espero ser en tres años mejor de la que soy ahora.

Colofón:
Debería existir un código escrito sobre vivir. Algo que dijera como:
Siempre sé honesto, en tanto, esa honestidad no atente contra la verdad o hiera a otros.
No temas herir a otros, mientras seas fiel a la verdad.
Di siempre la verdad en tanto sea pertinente.
Sé pertinente, pero no te dejes llevar por el miedo a atreverte.
Atrévete pero no seas porfiado.

Difícil código: serían demasiadas directrices y demasiadas excepciones.

Creo que era en las paredes del oráculo de Apolo donde había dos reglas de vida:
Conócete a ti mismo.
Todo con moderación.

lunes, julio 17, 2006

Se chiflaron


Los israelíes. ¿Cómo se les ocurre bombardear toda una ciudad por la sola sospecha de que allí se encuentran los líderes Hezbolá? OK. Probablemente allí están, pero por recuperar y vengar a algunos, están armando una guerra que tomaría la vida ya no de algunos, sino de cientos.

Los israelíes me generan sentimientos encontrados: por un lado, los admiro porque, literalmente, han sido capaces de sembrar en el desierto; pero por otro los rechazo porque no son capaces de demostrar la bondad, la generosidad, la tolerancia de la cual tuvieron tanta necesidad durante la II Guerra Mundial.

Con Sharon pensé que ellos iban a encontrar la paz primero que nosotros. Ahora, pues ninguno, la verdad. Con cosas como las que le pasó a Sharon, habiendo sido quien fue, y haciendo lo que estaba haciendo, es que realmente pienso que Dios no existe.

domingo, julio 16, 2006

Rest in peace Crazy Diamond

Roger Keith "Syd" Barrett passed away this week (the 7th). Sad news to the rock world. Even when he dropped his career long time ago –back in the in the 70’s-, he’ll always be remembered like one of Pink Floyd’s founders and maybe the one who give its personal trademark, at least at the beginning.

I like very much PF. It’s my favorite band. I’m not a PF expert, though. I like its former sense of experimentation and its later position against the status quo. The way they tried to make something different, unique and meaningful. I'll always respect that.

I have to say I only knew just a few songs from Barrett’s time in PF, mostly “The Piper at the Gates of Dawn” (1967). And recently I downloaded “The madcap laughs” (1970) from his solo career. Difficult album, wow.

I know how important he was for PF, however if the group hadn’t remained together and all its members hadn’t been so talented, well, PF would have died soon after Syd left them and we wouldn’t have “The dark side of the moon” (1973), “Wish you were here” (1975) or “The Wall” (1979).

In tribute, I’ve been listening all Pink Floyd’s albums (thanks God, I was hooked with CD until now) and downloaded some others I didn’t know.

May you find in your astronomy domine the peace you didn’t find in this world, Syd.

jueves, julio 13, 2006

46 pulsaciones por minuto

Quisiera ser más rigurosa con mi blog. Más disciplinada. Disciplina. Disciplina. Ese siempre ha sido uno de mis objetivos en la vida. Creo que los que no nacimos con la genialidad de algunos, tenemos a nuestro favor poder ser disciplinados para alcanzar nuestras metas. He conocido personas que puedo asegurar tienen ciertos niveles de genialidad, pero porque muchas cosas les resultaban fáciles, pues se "echaban con las petacas" y no terminaban haciendo nada. Otros, a cambio, con una inteligencia estándar y, a cambio, sí disciplinados los he visto lograr muchas cosas. Ahora, los que son geniales y disciplinados, pues, bueno, logran todo lo que quieren. Yo me considero una persona con una inteligencia estándar (bhuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, snif, snif), que intenta ser disciplinada.

En fin, en esta nueva-nueva-nueva etapa de retomar mi blog quisiera al menos escribir un par de líneas por día. Algo que refleje por lo que paso. Cada vez me doy más cuenta de lo importantes que son los testimonios: los escritos, los visuales, los sonoros. Los testimonios de lo que somos, hemos sido y dejamos de ser.

En fin. Por lo pronto le debo un blog a Eça de Queirós y "La reliquia" (encontré el padre putativo de Saramago). Y le quedaré debiendo mini blogs a las protestas estudiantiles que ocurrieron en Chile hace como un mes. Y hay otros muchos blogs que quedaré debiendo de estos meses.

De la política colombiana, ni hablar. Es una ... ... ... mejor, dicho, un sancocho.

Antes de terminar, me enorgullece decir que cuatro meses de gimnasio (con ese sí he sido disciplinada), han empezado a dar sus frutos y en una evaluación médica que me hice el martes el médico me dijo que tenía corazón de deportista: 46 pulsaciones por minuto :))))))))

Voy a ver si pongo este blog también a 46 pulsaciones por minuto.

lunes, mayo 29, 2006

Cada pueblo tiene el gobernante que se merece

Es todo lo que puedo decir en este momento. A un poco más de 24 horas de saberse los resultados finales de las elecciones para presidente de 2006, me alegra el resultado del Polo (obtuvo algo más de tres veces lo que obtuvo hace cuatro años), pero me entristece el país porque ante una propuesta progresista como la de Carlos Gaviria, optó 6’114.752 de veces por el miedo. El miedo a la diferencia, el miedo a la autonomía, el miedo a la legalidad, el miedo a ejercer sus derechos ante la perspectiva de perder lo poco que tienen -en forma material o inmaterial-, el miedo a ser dueños de sí mismos y tomar las riendas de su propio destino.

Un pueblo que por el miedo, rechaza el aborto porque va encontra de los santos preceptos de la iglesia pero deja morir a sus niños en la calle; un pueblo que piensa que sin Estados Unidos estamos perdidos; un pueblo que admite el asesinato de personas bajo el argumento de que eran ayudantes de la guerrilla o gays o sindicalistas o librepensadores (lo que en este país es sentencia de muerte), sin darse cuenta de que ellos mismos pueden ser asesinados -sin derecho a ningún tipo de defensa o juicio- cuando a alguien, por una venganza personal, los pueda acusar falsamente de lo mismo. Un pueblo que acepta el deterioro de sus derechos laborales porque justifica la participación del país en el mercado internacional con condiciones suficientes para competir, sin caer en la cuenta de que esas condiciones no son admitidas en muchos países del primer mundo y que aún así, ellos compiten en el mismo mercado.

Me alegra, por supuesto, la existencia de 2.608.914 oídos y mentes abiertas a la tolerancia, a la autodeterminación, a la necesidad de un contrato y una convivencia social, a vivir con dignidad, a arriesgarse a abrir su propio camino.

Creo firmemente en la senda que traza Carlos Gaviria. Creo que es la senda hacia una nación libre de ataduras morales y retardatarias. Espero que sus palabras hacia la unidad y hacia capitalizar a conciencia, sin utilitarismos, los votos obtenidos sean seguidas y enriquecidas por todos quienes conforman el PDA. Creo que una nación puede ser construida y progresar si todos sus integrantes -o la mayoría, que no a todos les interesa la política- se reúnen entorno a objetivos y principios comunes.